A través de la pintura, el collage, el dibujo y la escultura, René Magritte forjó un estilo surrealista único a lo largo de su prolífica carrera, consolidándose como una de las figuras más famosas de este movimiento artístico revolucionario. Inspirándose en objetos cotidianos y familiares, como campanas, jaulas de pájaros, bombines, manzanas verdes, nubes y copas de champán, creó imágenes impregnadas de una intensa sensación de misterio y extrañeza. En este proceso, Magritte buscó explorar y cuestionar la propia naturaleza de la representación, rompiendo con las convenciones y desafiando la percepción que el espectador tenía de la realidad.
Nacido en 1898 en Lessines, Bélgica, Magritte comenzó su carrera en las artes gráficas: se ganaba la vida diseñando motivos para papel pintado, antes de pasar a los carteles y la publicidad, pintando en su tiempo libre. Aunque sus primeros lienzos estaban influenciados por el impresionismo, fue el arte de los cubistas y los futuristas lo que tuvo un mayor impacto en su estilo incipiente, antes de dar el paso decisivo hacia el surrealismo. La fascinación de Magritte por lo surrealista se despertó inicialmente gracias a las pinturas metafísicas de Giorgio de Chirico, con las que entró en contacto por primera vez en 1922. Aunque Magritte tardó varios años en asimilar esta experiencia reveladora, pronto alcanzó su característico estilo surrealista, en el que los objetos y las escenas cotidianas se vuelven inquietantes y extraños a través de la dislocación, la metamorfosis y las yuxtaposiciones inesperadas. De este modo, Magritte buscaba revelar la poesía oculta entre los objetos, haciendo que «gritara en voz alta».
En 1927, Magritte se trasladó a París y fue acogido por el círculo de artistas y poetas surrealistas de la ciudad. Entabló amistad con Jean Arp, André Breton, Salvador Dalí, Paul Éluard y Joan Miró, y participó en la «Exposition surréaliste» de la Galerie Goemans en 1928. Aunque su estancia en París dio lugar a una gran efervescencia creativa, Magritte mantuvo una ligera distancia con respecto a sus colegas surrealistas, viviendo en las afueras y prefiriendo un estilo figurativo cuidadosamente construido frente a la celebración del inconsciente y las técnicas automáticas que estos practicaban. Esta distancia se consolidó tras un altercado entre Breton y Magritte, cuando el primero criticó a la esposa del artista, Georgette, por llevar un crucifijo a una reunión surrealista. El artista regresó a Bélgica en 1930, donde viviría y trabajaría el resto de su vida. El lenguaje surrealista de Magritte siguió evolucionando a lo largo de las décadas siguientes.
Las palabras y los textos se convirtieron en un elemento importante dentro de sus pinturas, lo que llevaba a los espectadores a cuestionar sus propias suposiciones sobre las imágenes que creaba. Por ejemplo, en su famoso cuadro Trahison d'Image, la pipa representada con precisión por Magritte va acompañada de la frase «Ceci n'est pas une pipe» (Esto no es una pipa), lo que llama nuestra atención sobre la diferencia esencial entre el objeto físico y la imagen bidimensional del artista que tenemos ante nosotros. Por esa misma época, Magritte comenzó a resolver lo que él consideraba los problemas pictóricos de ciertos motivos. Al describir su proceso como «afinidades electivas», Magritte unía objetos aparentemente dispares en situaciones y escenas inesperadas, evocando encuentros imposibles que sorprendían a sus espectadores y les llevaban a considerar los objetos desde una nueva perspectiva.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Magritte sorprendió a muchos de sus amigos y seguidores al adoptar una nueva dirección en su arte, entrando en su llamado «período Renoir», antes de pasar a sus famosas pinturas de la «Vache», que se proponían deliberadamente escandalizar con su imaginería cruda y sus violentos choques de colores. Sin embargo, Magritte pronto volvió al estilo meticuloso e hiperrealista de sus lienzos de antes de la guerra, y durante las dos décadas siguientes su reputación internacional fue creciendo. Siguió pintando hasta muy cerca del final de su vida, retomando a menudo temas que había explorado en su obra anterior con una mirada más madura, llevando sus ideas hasta los límites mismos de su potencial surrealista. Algunas de sus imágenes más famosas surgieron durante estas últimas etapas de su carrera, desde Golconde hasta L'Empire des lumières y Le fils de l'homme, mientras que su oiseau de ciel o «pájaro del cielo» se dio a conocer en todo el mundo cuando fue adoptado por la aerolínea belga Sabena como su emblema.
Aunque Magritte falleció en Bruselas en 1967, el arte de René Magritte siguió ejerciendo una importante influencia en las generaciones más jóvenes de artistas, en particular en los pioneros del arte pop y el arte conceptual de los años sesenta y setenta.
Descubre las grabados y los libros de René Magritte
Explora más corrientes artísticas, como el cubismo y el impresionismo.
RENE MAGRITTE (1898-1967)
L'empire des lumières
RENÉ MAGRITTE (1898-1967)
L'ami intime
RENE MAGRITTE (1898-1967)
L'empire des lumières
RENE MAGRITTE (1898-1967)
L’empire des lumières
RENE MAGRITTE (1898-1967)
La voix du sang
René Magritte (1898-1967)
A la rencontre du plaisir
René Magritte (1898-1967)
Le lieu commun
René Magritte (1898-1967)
L'Arc de Triomphe
René Magritte (1898-1967)
L’empire des lumières
RENÉ MAGRITTE (1898-1967)
Souvenir de voyage
René Magritte (1898-1967)
Le seize septembre
RENE MAGRITTE (1898-1967)
L'empire des lumières
René Magritte (1898-1967)
La Vengeance
RENE MAGRITTE (1898-1967)
Les droits de l'homme
RENÉ MAGRITTE (1898-1967)
Le mois des vendanges
RENE MAGRITTE (1898-1967)
L’île au trésor
RENÉ MAGRITTE (1896-1967)
La reconnaissance infinie
René Magritte (1898-1967)
Le domaine d'Arnheim
RENÉ MAGRITTE (1898-1967)
Les grâces naturelles
René Magritte (1898-1967)
Les jours gigantesques
RENE MAGRITTE (1898-1967)
La cour d'amour
Rene Magritte
Les vacances de Hegel
RENÉ MAGRITTE (1898-1967)
L'autre son de cloche
René Magritte (1898-1967)
Le groupe silencieux
René Magritte (1898-1967)
Le Sabbat
RENE MAGRITTE (1898-1967)
Les chasseurs au bord de la nuit
RENE MAGRITTE (1898-1967)
Le monde visible
René Magritte (1898-1967)
Le sabbat
RENE MAGRITTE (1898-1967)
La recherche de l'absolu
RENÉ MAGRITTE (1898-1967)
La lumière du pôle
René Magritte (1893-1983)
Le plagiat (Plagiary)
René Magritte (1898-1967)
Souvenir de voyage
RENE MAGRITTE (1898-1967)
Le Séducteur
René Magritte (1898-1967)
Le monde des images
René Magritte (1898-1967)
L'aimant
René Magritte (1898-1967)
Les barricades mystérieuses
Rene Magritte
La fin du monde
René Magritte (1898-1967)
Le domaine enchanté (II)
René Magritte (1898-1967)
Le nu couché
RENE MAGRITTE (1898-1967)
L'Embellie
RENÉ MAGRITTE (1898-1967)
Souvenir de voyage
René Magritte (1898-1967)
Le miroir universel
René Magritte (1898-1967)
Quand l'heure sonnera
RENE MAGRITTE (1898-1967)
Le promenoir des amants
RENÉ MAGRITTE (1898-1967)
La lumière du pôle
René Magritte (1898-1967)
Les compagnons de la peur
René Magritte (1898-1967)
Les compagnons de la peur
RENÉ MAGRITTE (1898-1967)
Rêverie de Monsieur James
RENÉ MAGRITTE (1898-1967)
L’invitation au voyage
René Magritte (1898-1967)
L’empire des lumières